Plexo Acribillado

Plexo acribillado que respira besos y pasea glotón en las cornisas sin peces.

Como armazón de viejo linfático el tiempo nos arrasa toda la gramática del cuerpo, nos introduce en desvencijados trayectos, en cibernéticos meandros de gatos pardos, de cábala proteica, de juventudes comunistas echadas al azar, sin banderas ni ocres ostias.

Un semillero en los labios y la desmesura en el corpo, la hoguera destornillada que florece vibrándolo todo. No hay sueño ni paralelepípedos en estos versos, tan sólo respuestas incendiadas por el agua.

Y tú perversa mía, tienes las catapultas amputadas en medio de esta guerra mexicana sin tregua y repleta de olvido.

CUANDO JIM MORRISON VIVIO EN CIUDAD JUAREZ

Encontré esta nota en fecebock publicada por @joseramon.rodriguezbriones, es una especie de realidad paralela para mí, contiene mensajes ocultos que yo solo entiendo y pocos sabrán interpretar. (realidad elíptica):

Por Miguel Ángel Chávez Díaz de León/ Crónicas descarriadas

1

Todos me conocen como ‘’El Charro’’. Así me nombran y así se me quedó para siempre. Mi padre trabajaba de mariachi en la Avenida Juárez tocando el tololoche. Así me bautizaron los tirilones del barrio.

Desde los 12 años le puse a las pastas: píldoras, cajones de muerto, zapatos, capsulas y de tocho morocho y de todos colores. La “mois” nada más era para relajarme todos los días, cinco “frajos” diarios por lo menos.

Nací en la calle Fierro número 520 norte. A tres cuadras de la Iglesia del Carmen. Del Carmen se llama este barrio. Queda a 20 minutos a pie de El Paso y del Puente Negro. Y a diez minutos del Centro. Y a cinco de la De Piedra. La antigua peni.

Quiero contarles esto. Antes de que me vaya a morir, pues tengo 67 años. Casi todos los huesos me los han quebrado, dos balazos en la panza, cinco filerazos y dos puñaladas en la espalda. Soy diabético, no tengo una pierna. Me sacan a la banqueta a que me de el sol en una silla de ruedas. Caí un chingo de veces al bote por carterista, faltas al orden público y otras chingaderas, y ya no fumo, ni cigarros Baronet. ¿Todavía venden esos venenos?

Fui el más chingón del barrio. Nunca trabajé. Pero tuve el mejor equipo de sonido del barrio. Recuerdo un putal mi modular Fisher que tocaba discos y cartuchos 8 tracks. Era la envidia de todos los culeros del barrio. Y mi colección de discos, ¡puro rock del bueno!

Y tuve una ranfla, nada más me duró un año. Ese Charger 1965, con placas de California. Me lo regaló Jim Morrison cuando vino a Juárez en 1969. De él quiero contarles. Del Rey Lagarto. Que vivió en mi cantón cerca de un mes. Nos la pasamos bien grifotes y bien ácidos.

Les voy a contar dónde conocí a Morrison, el cantante de los Doors, y cómo me hice su compa.

Yo en ese tiempo (1969) era el mejor carterista del Mercado Cuauhtémoc y sus alrededores. No era un raterillo cualquiera. Era carterista de los buenos. Me conocían todos los tranzas de la zona centro y los policías. A los cuales tenía que darles una feria todos los jueves sino no me dejaban camellar.

En la esquina de la Vicente Guerrero y Noche Triste, pegado a la Plaza de Armas, está la cantina el “Buen Tiempo”. Todavía existe. Sus puertitas, antes, eran de madera y de esas que se ven en las películas del oeste. Ahora cierra con unas normales y una cortina de acero, porque la rapiña está cabrón.

Sus sillas y mesas eran también viejas, de alambre trenzado y madera. Tiene una barra de encino chingonota. Era la típica cantina donde se metían los rucailos de Juárez y nosotros los carteristas. Era nuestro centro de operaciones. Incluso ahí mero le dábamos la cuota semanal a la policía sino nos daban pa’ la De Piedra. Ahí repartimos el botín. Parte para los paleros, los que aplicábamos el dos de bastos y los que nos echaban “aguas”.

En la tarde cambiaba la clientela. Ahí se juntaban muchos señores y jovencillos que andaban sobres de una nalga que picar. Había como doce muchachas y señoras de todos los pesos y sabores. Cuando nos iba muy bien en la mañana, mi ‘equipo’ y yo nos poníamos hasta el culo y sobraban las putas. Ese era el buen tiempo.

Una tarde del mes de febrero o tal vez de marzo de 1969, hacía frio. Me quedé en el Buen Tiempo, platicando con el Camel. Era quizá el carterista más fino, este puto trabajaba en la avenida Juárez y el Mercado Juárez. Los mismos policías ojetes le dieron ese territorio para que trabajara, porque sus dos de bastos pasaban desapercibidos a los turistas a los que se chingaba. Les sacaba las carteras suavecito. Ni trompa. Así que solo había denuncias a la policía de carteras extraviadas.

El Camel me dejó picado con las Cruz Blanca, porque tuvo que irse con una jaina que tenía en la Hidalgo. Así que me quedé solo tomando cerveza.

En la cantina había como cinco pelafustanes. Dos jugando dominó en una mesa del fondo, dos en los bancos de la barra y uno más de a solapa como yo. Cada quien en su pedo.

Me paré a ponerle una cora a la rockola, puse unas rolitas de aquellita. En eso se le quedé viendo a uno de los de la barra. Era un barbón, medio hippioso. Pensé a ratos que el pinche andrajoso era un aspirante a mojado. Yo ya andaba mediopedo. Él levantó la beer Cruz Blanca en son de paz.

Volví a mi mesa a termínarme la cerveza y las rolas. Ya eran las tres de la tarde. Busqué mis fajos en la bolsa de mi chamarra, saqué uno sin sacar la cajetilla. Toqué la bolsita con pastas que me había dado el Camel y me dije: “Ahorita que llegue al barrio me aviento unas pa’ bajo, luego un churro y pongo el cartucho rojo de los Rolling Stones”.

En eso el puñetas de barbas de la barra se acerca poco a poco a mi mesa. Pensé de volada: Este vato es maricón o me va a pedir una feria porque se quiere brincar al otro lado.

Se acerca. Me fijo bien y el vato ya me parece gringo y además trae una loquera, se le nota. Greñudo, botas de pipiluyo, pantalón de mezclilla y una chaqueta del army. El barbón se vine contoneando (por eso lo de joto) al ritmo de la rola que puse.

–      Comee estaaas ¡amiguo! -me dice mientras se sienta a toda madre junto a mí- tienees marijwana. ¡Tengow dólaresss!

Era un gringo. Era raro verlo ahí, porque los gabachos nunca se metían en esos tugurios cercanos a la plaza y al mercado Cuauhtémoc. A lo más que llegaban era a la Segunda de Ugarte donde había varios cabarets y bares de mala muerte. Pero a los de acá, del área del mercado, eran frecuentados por pura raza de Juaritos.

De entrada me cayó bien el pinchi gringo. Le dije que la calmara, que no fuera tan rápido.

–      Teikirisi gringito. Píchame una pisto y te llevo a que compres toda la grifa que quieras.

Los que estaban entretenidos con las mulas y los güeros, oyeron lo de la mota, pero ellos siguieron haciendo la sopa.

Le grite al “Papuchas” (mesero), que nos sirviera dos  Straight American. Los Juárez Whisky llegaron de volada. El “Papuchas” nos dio carilla para que los pagáramos.

Tire totacha para que el gringo pagara. Sacó dos billetes de a dólar y todos contentos.

En eso me di cuenta que el norteamericano traía la cartera gorda de dólares. Y me dije: “Tres pistos más y a este hippy me lo llevo pal Arroyo Colorado, cerca del barrio, lo puteo, le bajo la cartera. Y tomo vacaciones”.

2

Fui bueno para el “trompo”, el mejor del barrio para tirar chingazos. Y soy bajito. Me encantaban los madrazos y los tiros. No había a puto al que se le culeara. Por eso caí un chorro de veces al “tribilin” cuando estaba morro. Dicen que una vez maté a un bato de la colonia Zapata, pero puras cuentos. Si lo capeo que lo madrié gacho, pero lo deje vivito todavía cuando lo arrojé al Arroyo Colorado. Hoy le dicen viaducto Díaz Ordaz.

Ya a los dieciséis vivía solo en un departamento que me alquilaron en la misma cuadra de la Fierro donde vivía mi jefa. Que es esta casita que ya se está cayendo conmigo adentro. Son tres cuartuchos de adobe, encalada y con techo de madera y de papel para techar, eran de la vecindad de Doña Chole, yo se la compré.  Aquí vivíamos mis seis carnales, un perro llamado Capitán, una prima cochona (con la que terminé casado), una tía y mi jefita que en paz descanse.

Por eso renté mi “depa”. Para salirme de este cantón, para no oler tanto pedo y dejar a mi jefa con sus calamidades y los sermones que todos los días me recetaba. Y para tener donde loquearla y cogerme a las chavas que caían en mis garras.

Apenas estaba aprendiendo a tumbar carteras. Nada más me usaban de palero, pero ya sacaba para la renta, el pegaloco, los toques y las birriongas.

Todavía me acuerdo de mi departamentito. Tenía un cuarto enorme principal que tenía una sala con tres sillones rojos, al fondo una habitación más chirris donde estaba una cama y un closet, ahí mismo estaba el tolido y la regadera, y ya para salir al patio, había otra cuarto donde estaba la cocineta, una estufita de gas y un trastero de lámina blanca de las Industrias Zaragoza.

Estaba semi amueblado, era de ladrillo, por eso era un departamento y el patio no lo compartía con nadie. Podía, y lo hice muchas veces, salir en pelotas a tomar el sol o cambiar el tanque de gas. Eso, me caía muy gordo.

Terminé de amueblarlo con unas rejas que me dieron en el mercado, unos cojines y un estéreo Fisher que compré en los cerrajeros. Tapicé toda la sala con posters de bandas y cantantes de rock a todo color que venían en la revista Dimensión. Y acoplé una cómoda que la hacía de barra y de cantina. Todo se veía chido con luz morada.

En tiempo de frio, para las nevadotas, tenía dos calentones de bombilla. Usaban petróleo, también comprados en los cerrajeros de la calle Libertad.

A mí “depa” se metía mucha “pipol”, los compiras del barrio, muchas morras locochonas y los vatos con los que hacia tranzas. Nos gustaba escuchar rolas a todo volumen. Mis rejas de madera, acomodadas como un puto librero estaban llenas de discos y cartuchos con pura música de rock.

Cuando fui aprendiz de carterista le ponía mucho al pegarey, al cemento y al thinner. Siempre andaba con el trapazo. Hasta que una vez me dijo el Camel que no fuera tan pendejo. Que esas chingaderas me iban a secar el cerebro y las tripas. Que mejor me metiera pastas y fumara churros. Que eso te ponía de aquella para arriba o para abajo a según. Y que si seguía oliendo esas madres, de cuete me iban agarrar a la hora de “jambarme” las carteras. “Si te gusta aturrarte de pegaloco y cemento, es tu bronca, pero olvídate de este jale”, me dijo el Camel. Sabios consejos.

Desde entonces deje de inhalar cochinadas. Mejor me metí cosas más sabrosas y me hice bien motorolo y un carterista de primera.

Mis cartuchos de 8 tracks preferidos eran los de Frank Zappa, Pink Floyd, los Rolling Stone, Led Zeppelin, los Doors, los Creedence y los Beatles. Siempre ponía el cartucho rojo de los Stones cuando estaba bien atizado, siempre. Con los Doors empezaba a fumar, le seguía con Led Zeppelin y con los Pink Floyd terminaba bien grifote y muchas veces cruzado con pastas multicolores. Como postre, ya saliendo de la loquera ponía a los Rolling Stone.

Así era la cueva que rentaba. Ahí hice un chingo de reventones y loqueras.

Eran los tiempos en que cada colonia o barrio tenía su policía de guardia, que todas las tardes daban sus rondines. Al que vigilaba todo el barrio Del Carmen, le decíamos Vicente Panza de Yegua. De tantas madrizas que le pusimos se hizo compa.

Hasta lo dejaba usar el excusado. Murió. Unos gueyes del Barrio Alto le reventaron a picahielazos. Y nos quedamos sin policía en el barrio.

3

Logré que el gringo saliera conmigo del Buen Tiempo. Eran como las seis de la tarde. El sol estaba como que se metía y no se metía en la noche. Un vendedor de billetes de la lotería fumaba y el pintor sin pies y manos, que siempre estaba en esa esquina, tomaba sorderamente un trago de una anforita de tequila.

En la Plaza de Armas lo colorié mejor. Peso welter pesado, melena mugrosa hasta los hombros, barbón, traía una camisa de mangas largas, era de manta, de esas que vendían en las artesanías de la Juárez. Unos tramos de mezclilla acampanado, muy puerco, y unos guaraches de correas cruzadas y suelas goodyear oxo. Al principio no supe si era hippy de verdad o un pinche gringo pendejón y ricachón en busca de motita.

De todos modos me lo iba a chingar. Le tumbaría los dólarucos, le pondría unas patadas en el culo y lo dejaría cerca del río, para que se fuera a llorar al otro lado, allá con sus carnales güeros. Para que se le quitara lo vivo.

Cuando llegamos a la Presidencia Municipal, que estaba atrás de Catedral, el hippy me dijo que tenía su carro estacionado en la avenida 16. Se aferró a que fuéramos por él. Valió madres. Cambio de planes. Los dólares se alejaron más.

Nos fuimos por la 16. Su carro estaba frente a la tienda de Marcos M. Flores. Era un Charger 1965, color negro, rines de rayos niquelados y llantas cara blanca. Perrote. El cigarrero y unos empleados de la farmacia y casa de cambio San Luis lo estaban chuleando.

“What is you name”, le dije al bato mientras no subíamos a su ranfla.

“James Douglas”. Me dijo.

“Yo soy El Charro”.

En silencio lo fui guiando hasta llegar a la 16 y Fierro. A dos cuadras, en los Baños Del Carmen, vende grifa Don Emérito. Quizá las más chingona que se vendía en Juárez por aquellos años.

Ya en el camino había cambiado de disco. Ya no me lo iba a transear. Lo del carro me mató el patadón. Ya era mucho pedo deshacerme también del Charger.

Me dije pa’ dentro. “Mejor le digo que se moche con una feria por el favor”.

A Don Emérito le compré 50 dólares de mariguana. Era como para poner grifos a todos los putos del barrio durante tres días. Salí de los baños con una bolsa de papel llena de mota y Don Eme me dio cinco pastas de pilón. Salí ganando, pues minutos antes James me había dado dos billetes de 50 dólares para comprarlos de yerba, pero era demasiado. Un billete se instaló en mi cartera.

Al gringo le brillaron los ojitos. Revisó la bolsa. Lo que olió y vio le gustó. Otros cincuenta de agradecimiento.

O sea que ya me había ganado 100 dólares sin haberme jalado una cartera. Me sentí a gusto. Productivo.

Y más porque James me preguntó que dónde podríamos fumar sin que nadie la hiciera de pedo.

Estábamos a dos cuadras de mi depa. Y ahí tenía un paquete de “sábanas” americanas para forjar.

En 50 segundos ya estábamos dentro de mi covacha. Afuera la luz del poste alumbraba. En la Fierro los chavos ya estaban jugando a los encantados de esquina a esquina. Yo forjaba.

Douglas, agachado, se puso a revisar mi colección de LPs que tenía ordenaditos en las rejas de tomate. También inspeccionó la reja con los cartuchos. Me preguntó que si nada más escuchaba puro rock.

Prendió el tocadiscos. Un ele pe de los Rolling Stones empezó a girar, era Aftermath, el sexto disco de los maestros, al mismo tiempo que la motita de Don Emérito olió bonito. Y de un jalón que le di empezaron a tronar los coquitos.

James también con su churro en la mano empezó a bailar. En la otra mano traía el disco Strange Days de los Doors. La mariguana nos envolvía suavemente.

Y me dijo: “Charruo, este ser yo”. Señaló la portada.

No le hice caso. Me senté en mi sillón rojo. Cerré los ojos mientras los Rolling Stone me decían a mí nada más que la noche, mi puerta, la mariguana y el carro del gringo estaban pintados de negro, entonces veo que mi corazón también es negro… (Se escucha la canción Paint in Black).

4

Toda esa noche nos la pasamos bien locotes. Solos.

Pusimos muchos discos y cartuchos hasta el amanecer.

A las once de la mañana me desperté buscando qué comer. Una bolsa de pan Bimbo con 4 rebanadas me dieron alivio. James estaba echado en el sillón grande en la sala. Me dio cura como estaba acurrucado. Parecía un bebé. Con sus manos en medio de las rodillas. Roncaba con ganas.

Me di un baño vaquero. Y luego fui con mi jefita a echarme un taco.

Volví al depa. El Charger 65 y su dueño todavía estaban ahí. Lo quise despertar, pero el pinchi zafado estaba bien ido de borracho y grifo. Así que lo “basculié”. Revisé su cartera de cuero fino. Estaba choncha, traía harta lana. Nada más le di bajé con los billetes que traía sueltos en las bolsas de su pantalón. Veintisiete dólares y tres de a 50 pesos.

Le saqué la licencia de manejar del estado de California, expedida a  James Douglas Morrison Clarke. Seguí esculcando su cartera. Entre los papeles traía un boleto viejo de un concierto donde se anunciaba a The Doors en el Whisky a Go Go de Los Angeles, California.

Ahí fue cuando me cayó el veinte. En chinga lo volteé para verle la cara. Se la vi bien y casi me truena un güevo. ¡No jodas! ¿A poco este puto es Jim Morrison? Tenía toda la finta. Hasta la crudota se me quitó.

No me la creía. Intenté, otra vez despertarlo, pero el güey seguía en su quinto sueño.

Salí todo emocionado con las llaves de su carro. Abrí la cajuela del Charger… Ropa sucia. Unas botas de joto, unos tenis, un micrófono, una estuche de herramientas, cuatro latas de sopa campbells sin abrir, un “sleeping Bag”, un gato, un galón de gasolina lleno, una tienda de acampar, cuatro libros de sepa la chingada (todos en inglés), una llanta extra, mas equipo para acampar, una chaqueta de piloto, una cruceta, una cometa inservible con un dibujo a colores de una águila, de esas de los indios gringos y una cajita de madera con varios cuadernos.

Cerré la cajuela y revisé a fondo el interior del Charger. En el asiento de atrás dos libros más, unos pantalones y una sudadera de la Universidad de Miami. Basura en el piso incluyendo cinco botes vacíos de Budweiser.

En la cajuelita de en frente. Dos billetes de Abraham Lincoln, el manual del Charger, dos desarmadores, unas pinzas perras. Un mapa turístico de El Paso y otro de Ciudad Juárez. No más.

En eso la voz del Pichicata me asustó y me sacó de onda: “Ora pues pinche Charro, anoche no nos quisiste abrir puto. Se oían las rolas a madre y por más que te tumbamos la puerta. Ni madres que abriste. De seguro estaba con una morrita. Y ahorita te las estas agandallando con lo que trae en la ranfla. ¡Móchate güey!´”

–      Gánele Pichicata. No este chingando sino le pongo unos patines. ¡Sáquese a la verga!

–      No te emperres Charro. ¿Vas a ir al centro a chambear?

5

A las cuatro de la tarde Jim Morrison revivió en el sillón rojo. Se sentó como pudo agarrándose la melena y rascándose los güevos. Luego miró detenidamente la sala, me miró un instante. Se levantó y se paró frente a la ventana, abrió la cortina imitación terciopelo. Creo que estaba checando si estaba su carro o si era de día o de noche. De reversa volvió a sentarse en el sillón.

–      Estuvo de aquella la loquera ¿verdad mi Jim?

Y me fui a calentar la sopa Cambells… En mi bote de basura dos latas  y en la cajuela del Charger otras dos sin abrir.

Yo no me la creía. El mismito Jim Morrison, papi de Los Doors y un chingo de güeyes rockeros de aquí y de Estados Unidos, el Rey Lagarto, estaba en mi departamento, ubicado en la calle Fierro colonia Del Carmen, en Ciudad Juárez. ¡No mamen!

Y pensar que me lo iba a madrear después de tumbarle la cartera y arrojarlo al viaducto. Ahí donde se junta con el río Bravo.

Jim estaba como aturdido. Aun así no quiso sopita. Prefirió pedirme el baño para darse un shower con agua helada. Pues no tenía boiler… ni falta hacía.

Le arrimé una toalla y una bolsita de champú Vanart. Por suerte la única que me quedaba.

Estaba nervioso. Como si fuera la pinche criada del Rey… Lagarto.

Por suerte tenía una cámara kodak instamatic 25 con rollo que se me había pegado junto con un bolso de una señora en el mercado. Nunca la había usado.

La preparé igual que un plumón para que me autografiara la portada del long play. Tenía que tomarle la foto junto a mis posters y mi estero Fisher. Para que los putitos del barrio me creyeran que Jim Morrison estuvo en mi casa. Es más, pensé: Hasta los jotos del periódico del Fronterizo me la pueden comprar a un chingo de lana. En eso me cayó el veinte. Salí en chinga a la esquina de la Ramón Rayón, en caliente me subí a un árbol y arranqué la placa con el nombre de la calle.

Fierro Sur

Col del Carmen Ciudad Juárez

Así no habría duda.

Se tardó en el tolido más de media hora. No sé si también estaba tirando la piedra o se la estaba jalando. Me valía madres era el cantante de The Doors y podía hacer lo que le diera su chingada gana. Eran bienvenido en el  cantón de El Charro.

Por fin salió el gringito. Yo en un acto de arrepentimiento le puse, en la mesa de la cocina, todo la feria que le había tumbado en mala onda.

“Es for you. ¡Te lo ganaste! Es tuyo ¡Tomaolo!” Puntos suspensivos. Luego me dijo al chile pelón: Qierro pedirteee uno favor. Yo quereeer si me das chance de quedarrrmeee contigwo unwos días aca en your house. No problem?

Para no hacérselas más cardiaca. Jim Morrison estuvo viviendo en mi depa de la calle Fierro 26 días.

Llenó dos cuadernos Scribe de doble raya con versos, yo creía que eran rolas. Me dijo él mismo que eran poemas.

Durante su visita, solo salimos cuatro veces del depa, bueno salió  conmigo, porque nunca salió solo. Yo si me salía unos días a carterear, más que nada para que los compas no la hicieran de pedo. Y evitar que me anduvieran buscando.

Le gustaba estar encerrado, solo con latas de sopa cambbells, un guato de mota, unos papelitos con LSD que traía consigo desde Gringolandia y cerveza Cruz Blanca hecha cien por ciento en Juaritos.

Se aventaba unos viajesotes. Varias veces me “subí” con él. Nos poníamos unos loquerones con todo lo posible. Esos días nadie podía entrar a mi depa.

Fueron los días más felices de mi perra vida.

Convivir con este vato fue una experiencia psicodélica. Hoy le cuento porque mis días están contados. No tardo en colgar los tenis.  O sea que ya mero chupo faros.

Por eso te la cuento Miguelón. Para que la pongas en alguno de tus libros. Tú que eras del barrio. Y para que sepa que me van a recordar. Porque de seguro me voy a morir, igualito que Jim Morrison. Ya vez, se suicidó, y nunca se supo que vivió un mes en Ciudad Juárez. En mi depa de la calle Fierro.

Esta historia se la quise vender hace tiempo al Diario de Juárez, pero no me creyeron, por eso que se vayan a chingar a su madre. Por eso te lo cuento a ti.

Por cierto ¿Cómo extraño ese Fisher, hasta cada rato lo sueño. ¡Chingada madre!

– – – – – – – – – – – – – – – – – – – – – – – – – – – – – – – – – – – –

Más textos de Miguel Ángel Chávez Díaz de León:

La visita secreta de Picasso a Juárez

Juárez, Hemingway y Dominguín

Joaquín Cosío en el paraíso

Sobre Miguel Ángel Chávez Díaz de León:

El poeta de un lugar sin Sur

El policía de Juárez en voz de un poeta

Primera novela de Miguel Ángel Chávez

¡Somos el Ejército Zapatista de Liberación Nacional y aquí seguiremos!

PALABRAS DEL CCRI-CG DEL EZLN A LOS PUEBLOS ZAPATISTAS EN EL 25 ANIVERSARIO DEL INICIO DE LA GUERRA CONTRA EL OLVIDO.

Palabras del Subcomandante Insurgente Moisés:

31 de diciembre de 2018.

Compañeros, compañeras Bases de Apoyo Zapatistas:

Compañeras y compañeros Autoridades Autónomas Zapatistas:

Compañeras y compañeros Comités y Responsables regionales y locales:

Compañeras y compañeros milicianas y milicianos:

Compañeras y compañeros insurgentas e insurgentes:

Por mi voz habla la voz del Ejército Zapatista de Liberación Nacional.

Les hablo como vocero de todos ustedes, es mi trabajo ser su voz y ser su mirada.

Llegó la hora para nosotros los pueblos zapatistas y lo miramos que estamos solos.

Se los digo claro compañeras y compañeros bases de apoyo, compañeros y compañeras milicianos y milicianas, así lo vemos, estamos solos como hace veinticinco años.

Salimos a despertar al pueblo de México y al mundo, solos, y hoy veinticinco años después vemos que estamos solos, pero sí fuimos a decirles, muchos encuentros lo hicimos, ustedes lo saben, compañeras, compañeros, ustedes fueron testigos, fuimos a despertar, fuimos a decirles a los pobres de México, del campo y la ciudad.

Muchos no nos hicieron caso, algunos sí están organizándose, esperemos que sigan organizándose, la mayoría no nos hicieron caso.

Pero hicimos el trabajo y nos falta, y por eso les estamos diciéndoles claro, compañeros y compañeras.

Pero no sólo esos veinticinco años de lo que sabemos, hace más de quinientos años, por eso nosotros aquí estamos informándoles, diciéndoles lo que vimos hace veinticinco años, como que no nos miran, como que no nos escuchan lo que estamos diciendo a los pobres de México.

Hace veinticinco años de nuestro alzamiento hemos mirado esto que les estamos diciendo.

Se los repetimos, compañeros, compañeras, vemos que estamos solos.

Lo que hemos logrado, fue logrado con nuestro trabajo, con nuestro esfuerzo.

Si hemos logrado algo, es por nuestro trabajo, y si tenemos error, también es nuestra falla. Pero es nuestro trabajo,  nadie nos lo dijo,  nadie nos lo enseñó, es nuestro trabajo.  Algunos y algunas nos querían enseñar, nos querían decir qué es lo que tenemos que hacer y qué cosas no tenemos que hacer, cuándo hablar, cuándo no hablar. No les vamos a hacer caso. Solamente el que se organiza sabe, lo ve, lo entiende.  En discursos sólo se dice; se tiene que hacer lo que se dice, se tiene que hacer lo que se piensa, manuales no tenemos, libros no tenemos.  Lo que nosotros queremos construir nadie nos va a enseñar, tiene que ser con nuestro sacrificio, tiene que ser con nuestro esfuerzo, compañeros y compañeras.

Y estamos demostrando una vez más y lo vamos a tener que cumplir, estamos demostrando que sí es posible lo que se ve y lo que se siente que es imposible.  En el discurso se dice muy fácil, hay que hacer posible lo que es imposible, así se dice. En la práctica se tiene que hacer y lo estamos demostrando. Cuál es eso que decimos que estamos demostrando, ahí está, lo tenemos a nuestro frente; el pueblo aquí es el que manda, tiene su propia política, tiene su propia ideología, tiene su propia cultura, va creando, va mejorando, va corrigiendo, va imaginando y se va a ir practicando.

Eso es lo que somos, eso. Aquí el mal gobierno no manda, manda las mujeres y los hombres, las que están organizadas y los que están organizados. Los que no están organizados, siguen creyendo a esa desesperanza que se dice, no es esperanza.

Nos quieren mentir, nos quieren engañar, empezando por que hay pueblo que cree eso que se dice la virgen morena.  Es un loco el que dice eso, no sabe pensar, no piensa por el pueblo. Nosotros, compañeros, estamos trabajando con nuestra experiencia, con nuestro trabajo, y con nuestro esfuerzo y lo vamos a seguir haciendo. Y lo vamos a seguir construyendo y lo vamos a ganar. Todo lo que hemos construido lo tenemos cargado nosotros, hay algunos hermanos, hermanas solidarias, algunos y algunas que nos han ayudado, pero todo el peso lo hemos cargado, nosotras, nosotros, porque no es fácil enfrentar a esos partidos políticos, a esos malos gobiernos y hoy al que está actual tramposo, mañoso.

No es fácil enfrentar los veinticinco años aquí a miles de soldados protectores del capitalismo, y aquí están, aquí donde estamos, pasamos en sus narices estos días. No es fácil enfrentar a los paramilitares, no es fácil enfrentar a los chiquitos líderes que los tienen comprado todos los partidos políticos hoy, especialmente el que está en el poder y el partido que está en el poder. Pero no le tenemos miedo. ¿O sí le tenemos miedo, compañeras y compañeros?

[se oye al unísono “No”] No les escuché [se escucha más fuerte “No”]

La gente de afuera va y viene, nosotros aquí estamos, aquí seguimos. Cada vez que vienen, vienen como a turistear, pero la miseria, la desigualdad, la injusticia no se trata de turistearlo, el pueblo pobre de México está muriendo y va a seguir muriendo.  Lástima que le hacen caso a aquel que está ahí engañando al pueblo de México.

Y no lo mentimos compañeras y compañeros, hace cinco años les estuvimos diciéndole al pueblo de México y al mundo, que va a venir una cosa peor. En sus lenguas de como hablan ellos y ellas, los de afuera, le dicen colapso, hidra, monstruo, muro, se los dijimos intentando de usar sus palabras como hablan, aun así no nos hicieron caso. Creen entonces que les estamos mintiendo porque le están haciendo caso a aquel que ni su nombre no lo quiero decir, mejor le digo tramposo, mañoso, aquel que está en el poder.

Compañeros, compañeras, ése que está en el poder lo va a destruir al pueblo de México pero principalmente a los pueblos originarios, viene por nosotros, y especialmente a nosotros al Ejército Zapatista de Liberación Nacional. ¿Por qué? Porque aquí estamos diciéndole claro no le tenemos miedo ¿o sí, compañeros y compañeras?

[suena fuerte “No”]

Vamos a enfrentar, no vamos a permitir que pase aquí ése su proyecto de destrucción, no le tenemos miedo a su guardia nacional que lo cambió de nombre para no decir ejército, que son los mismos, lo sabemos.

Vamos a defender lo que hemos construido y que lo estamos demostrándole al pueblo de México y del mundo que somos nosotros los que estamos construyendo, mujeres y hombres, no vamos a permitir a que vengan a destruirnos ¿O sí?

[suena fuerte “No”]

Aquel que está en el poder, es mañoso, ¿y cuál es la maña que hace? Que hace de que está con el pueblo de México y engañando a los pueblos originarios y demostrando que se hinca en la tierra pidiéndole permiso como creyendo de que todos los pueblos originarios lo creen y aquí nosotros le decimos, no lo creemos eso, al contrario.

¿Cómo es eso que al contrario? Eso de que disimula que agarra nuestros modos, nuestras costumbres, que pide permiso a nuestra madre tierra; nos está diciendo, dame permiso madre tierra para destruir a los pueblos originarios, eso es lo que dice eso, le hace falta entender a esos otros hermanos pueblos originarios. Eso es lo que está haciendo ese señor,  nosotros no lo creemos. Sólo porque la madre tierra no habla, si no se lo dijera ¡Chinga tu madre! Porque la tierra no habla, si fuera, ¡No, vete a la chingada!

Nosotros sabemos lo que es la madre tierra, tenemos quinientos veintitantos años de estar conviviendo con ella, sabemos nosotros, no aquellos que no saben ni han sentido cómo es el sudor, que se creen que lo saben, como esos babosos, babosas de los diputados y senadores, no saben ni lo que es pobreza, no saben lo que es sudor, nosotros sí. Por lo tanto no saben hacer ley para el pueblo de los pueblos originarios, nosotros sí, porque sabemos cómo es el sufrimiento y sabemos cómo queremos la ley que queremos, no a ellos y a ellas.

Para que veas compañeros y compañeras, esos mañosos que están ahí, los tres poderes que hay aquí en México, el poder judicial, el poder ejecutivo, el poder legislativo. Fíjense qué es lo que nos hacen, sobre todo aquel, aquellos, el partido aquel que es mayoritario en el congreso de la unión que nos lleva ahí a ser diputadas, diputados, como indígenas y luego nos vamos a sentar a su lado de Ricardo Monreal, por ejemplo, como aquellos tiempos antes que han pasado, se sentó un tojolabalero ahí, a un lado de Diego Fernández de Ceballos que es un finquero de muchas fincas y ahí estaba sentado a su lado, ahí, un indígena tojolabalero y si ese indígena tojolabalero dice ahí, participa ahí en el congreso de la unión y dice queremos que se repartan las tierras que tienen ocupadas los finqueros y está a un lado ahí Diego Fernández de Ceballos, eso es lo que nos quieren enseñar ahí eso, y con esa paga que se gana y que están sentados en los pies de un restaurante, en un motel, que va ganando, y que va a seguir dejando a su pueblo, así están todos los diputados, senadores, ministros, regidores y otros. Eso es lo que quieren, eso, para que nosotros mismo, tzeltales, tzotziles, choles, tojolabales y todas las lenguas que se hablan aquí en México, nosotros mismos vayamos a mentir y engañar a nuestros pueblos, ése es lo que nos están enseñando, esos, ése es su trabajo, eso, porque así le han dicho a su patrón, porque ellos no son gobierno para nosotros, es capataz.

Ahora estamos viendo que viene por nosotros, los pueblos originarios. Esa consulta que hacen, tenemos que decirlo claro, cómo manipulan al pueblo, esa consulta le está pidiéndole permiso, a través de voto, para que nos vengan a atacar a nosotros los pueblos originarios. Ésa es la consulta eso, pero al pueblo le hace falta que se despierte y hoy no vamos a poder más atender los veinticinco años, ya nos cansamos.  Están dice y dice, como decimos aquí, entra en su lado derecho en su oído y le sale por su izquierda, o sea, no queda en su pensamiento.

Eso es lo que hace el nuevo gobierno que está ahora, está consultando a que nos vengan a enfrentarnos, nosotros los pueblos originarios y en especial a nosotros, al Ejército Zapatista de Liberación Nacional con ese su porquería Tren Maya y todavía ponen su nombre de nuestros anteriores.  No lo aceptamos. Que le ponga su nombre, no tiene nada que ver, si quiere así como no nos preguntó, que le ponga su nombre de su mamá.

A lo largo de estos veinticinco años, compañeros, compañeras, bases de apoyo, mujeres y hombres, milicianas y milicianos, hemos visto y en el mundo también los que dicen que luchan, que hay unos que dicen que son progresistas, hay otros que se dicen que son de izquierda, hay otros que dicen que son revolucionarios, y no tienen la mínima idea la palabra que es revolucionario, porque es que revoluciona, da vuelta. Como decimos acá, tenemos que preparar a nuestros jóvenes, a nuestras jóvenas, porque ya nos está dando la vuelta nosotros, un día nos vamos a regresar y por eso tenemos que dejar preparados a los jóvenes y a las jóvenas. No tienen la idea lo que dicen, no saben, y la lástima dicen que tienen estudio, que tienen sus carreras y que tienen sus diplomas, pero no saben lo que significa la palabra revolución. Ah pero, bien que saben, hay algunos y algunas, nos dicen que nosotros somos electoristas.

No tienen la mínima idea de cómo hacer revolución en la idea, en el pensamiento. Piensan que nosotros estamos mintiendo, como ellos y ellas mienten. Lo que nosotros decimos, como dijimos pues al pueblo de México, vamos a dialogar pero con ustedes, y hemos cumplido, y si un día vamos a decir que vamos a defendernos por muy mínimo que sea que nos vengan a provocar, vamos a defendernos. No vamos a permitir que alguien venga a cobijarse aquí en este territorio en rebeldía y en resistencia y que quieren aprovechar para venir a ocultarse ahí, a venir a hacer sus pendejadas. No lo vamos a permitir.

A nosotros, compañeros, compañeras, no lo hemos engañado al pueblo de México, pero también tenemos que decirles que al pueblo todavía se dejan, no sabemos por qué, nosotros nos causa tristeza, y nos causa rabia. Para qué sirve entonces estudiar, saber historias si es que no vamos a ver nuestra realidad de cómo estamos viviendo, para qué sirve el estudio.

Nosotros lo construimos sin estudio, pero aquí lo tenemos en los hechos, lo estamos demostrando, se lo demostramos y lo vamos a seguir demostrando, no sabemos allá ellos, ellas.

La cosa que le estamos diciendo ése, el que está en el poder, fíjese cómo está de loco, dice, yo voy a gobernar para pobres y para ricos, solamente a un loco al que está mal en su cabeza eso lo puede decir, porque entonces no trabaja su mente, es descerebrado, solamente aquel lo dice eso porque nosotros sencillamente, un terrateniente, el porquería de Absalón Castellanos Domínguez, que por fin ya está en el infierno ahorita, no vamos a convencer que nos dejen de explotar, porque ese loco dice que gobierna para rico y para pobre, no sabe lo que dice, ni lo entiende lo que dice. Y estamos seguros que no lo entiende porque es dictado por su patrón, así lo tienes que decirlo a huevos, está obedeciendo, se lo estamos diciendo, para que lo sigan creyendo los ciudadanos y a las ciudadanas.

Simplemente es muy sencillo, no se puede apoyar al que está explotado y al que es explotador, se tiene que escoger una de dos, estás con el explotador o estás con el explotado, pero de dos no se puede. Así lo vemos nosotros, y así lo entendemos nosotros y así lo estamos haciendo nosotros.

Todo eso lo que está haciendo, que lástima de que entonces dice de que es la cuarta, no tiene nada de cuarta, porque aquellos de esa cuarta de donde viene en la tercera sí lo hicieron en los hechos, lo enfrentaron, no como él, que dice que lo va a perdonar por ejemplo a todos los criminales, perdón, dice. Como quien dice pues así también aquí en lo más chiquitito, aquí en donde estamos, quiere decir que no va a hacerle nada a ese mal gobierno al que está ahorita, a los asesinos del compañero Galeano. Ese es lo que nos está diciendo también eso. Quiere decir que así también a los demás asesinados, entonces es en vano el que está ahí en el poder.

Muchas cosas, si vamos a ir diciendo lo que dice, no es nada verdad. ¿Y así que entonces le tenemos miedo a ese mal gobierno, compañeros, compañeras?

[Suena un “No” fuerte]

Claro que no, porque nos da coraje de todas esas mentiras de lo que le está diciendo al pueblo de México y lástima a los que saben hablar bien la castilla que no le entienden lo que les está diciendo. A nosotros nos cuesta pero no es de castilla, se tiene que ver cómo está la miseria, la desigualdad, la justicia, y de todo, no se necesita aprender castilla para eso, se ve y se siente.

Todo es una burla lo que nos está haciendo, especialmente a los pueblos originarios, es una humillación lo que nos está haciendo, pero también para aquellos y aquellas que hablan bien el español y que no le estudien ese apestoso político que hace ese mal gobierno.

Compañeros y compañeras, no nos vamos a dejar ¿O sí?

[Se escucha un fuerte “No”]

Será porque entonces estoy hablando fuerte para que se escuche allá atrás.  Compañeros, compañeras no nos vamos a dejar ¿o sí?

[se escucha al unísono NO]

No hay nadie que va a luchar por nosotros a los pueblos explotados del campo y la ciudad, nadie. Nadie va a venir, ni un hombre, ni una mujer; ni un grupo, sino que se necesita que haya mujeres y hombres que van organizándose y organizándose y organizándose, el pueblo es la que se tiene que organizarse para liberarse ¿o creen que va a venir el Papa?

[se escucha al unísono NO]

¿O que va a venir Trump?

[se escucha al unísono NO]

Mucho menos vamos a creer a ése que dice que es la cuarta, ¿o sí lo creemos?

[se escucha al unísono NO].

Es lo mismo compañeros, compañeras, y no les estoy mintiendo, cuando todavía estaba haciendo su campaña dijo una palabra: en el partido en donde estoy -el que está en el poder ahorita-, no voy a permitir que entre palero, palera. Así lo dijo; es decir, que no va a meter a todos los que los metió ahorita, son los mismos. Son panistas, son priístas, son verde, son PT. Ahí está la gran mentira pero hay muchos, hay treinta millones que no entienden la castilla, por eso creen lo que está diciendo todas esas mentiras. Y luego dice que entonces va a combatir la corrupción, dice, ¡Así lo dice! y su secretaria de gobernación, ése es el primer lugar. Porque trabajaba… sabe de dónde vino, no es necesario que se le digo para que lo sepa. Sabemos de dónde vino su secretaria de gobernación y ella misma dice: “ahí en eso no me meto a pelear” y el que dice que va a combatir la corrupción, no dice nada.

Es pura mentira, no va a hacer nada para el pueblo.  Piensan de que entonces que nos van a chingar con ese su proyecto de PROÁRBOL, porque es lo mismo, es el nombre que le queda, es lo mismo que lo está copiando lo que hizo los otros que pasaron, que nosotros los tumbamos con nuestra resistencia y rebeldía.

Tumbamos primero a aquel que se decía el hombre poderoso, hace veinticinco años, que se llama Carlos Salinas de Gortari, que se decía que es el hombre más poderoso y no le tuvimos miedo. Y no nos había conocido al pueblo de México, hoy nos han conocido a lo largo de veinticinco años. Diciéndoles y diciéndoles y diciéndoles.  Hoy ya estamos cansados, hemos gastado mucho por querer que lo entiendan. Algunos, algunas solo lo ha entendido, la mayoría no.

Pero es lo que hemos hecho compañeros y compañeras, no les estamos pidiendo a los hermanos, a las hermanas de allá afuera a que agarren un arma. A lo largo de veinticinco años no lo hemos ganado con balazos, con bombazos, es con resistencia y rebeldía. Con eso lo hemos ganado, por eso han podido venir a ver, pero sólo venir a ver, no a llevar para otros hermanos y hermanas que no ha podido venir porque no tienen la paga igual que nosotros.

No le tenemos miedo al capitalismo, al finquero, al nuevo finquero ¿O sí le tenemos miedo?

[Se escucha al unísono NO].

Así que, digan lo que digan, así que piensan lo que piensan, nosotros nos vamos a defender. Pase lo que pase, cueste lo que cueste y venga lo que venga. Vamos a defendernos, vamos a pelear si es necesario. ¿O no compañeros y compañeras?

[se escucha al unísono SÍ].

Así que ténganlo claro compañeros y compañeras; aquí no hay salvador, ni hay salvadora. Los únicos que son salvadores y salvadoras son los hombres y las mujeres que luchan y se organizan, pero frente a su pueblo.

El cambio que queremos es de que entonces, un día, el pueblo, el mundo, mujeres y hombres deciden cómo quieren vivir su vida, no que hay un grupo que decide la vida de millones de seres humanos, NO.

Decimos nada más en dos palabras: el pueblo manda, el gobierno obedece. Ésa es la que tenemos que luchar para eso.

Creen que seguimos ignorantes, compañeros y compañeras. Aquí estamos dispuestos a defendernos.

Por todo eso y esto que ya les dije, estamos dispuestos a lo que sea, estamos dispuestos a lo que venga.

Por eso decimos:

¡Aquí estamos!

¡Somos el Ejército Zapatista de Liberación Nacional y aquí seguiremos!

¡VIVA LA AUTONOMÍA ZAPATISTA!
¡VIVAN LOS PUEBLOS ORIGINARIOS!
¡MUERA EL MAL GOBIERNO!
¡MUERAN LOS CAPITALISMOS!
¡VIVA EL EJÉRCITO ZAPATISTA DE LIBERACIÓN NACIONAL!

PALABRAS DEL CCRI-CG DEL EZLN A LOS PUEBLOS ZAPATISTAS EN EL 25 ANIVERSARIO DEL INICIO DE LA GUERRA CONTRA EL OLVIDO.

Locura verba.

La locura es el sino despreciado… en verbo, no en verso. En luz y sed, en prosa o en sueños… en verde verbo.

La locura tiene adeptos por dentro, rotunda hebra, robusta seca. Matriz. Colecta,

patria aprieta en su suelo sangre locura piedra, Justeza piedra, Cabal arena. patria aprieta en su suelo sangre, en su suelo sangre. Locura verba.

Sin remedio sin fusible. Apura sangre. Apura guerra. A pura agua la mansalva de la leva.